Responsabilidad Social: ¿De quién es la responsabilidad?

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Janet Spröhnle, Presidenta de Acción RSE, Directora de People & Partners

Cada día me preocupan más la distorsión, manipulación, miopía y confusión respecto del término responsabilidad social. En mi opinión, responsabilidad social alude a la gama de comportamientos "responsables" que debiera tener cualquier ente social. Por ente social debiéramos entender toda organización que posee conciencia humana, pues es del ser humano desde donde surge el "actuar social". Plantas, animales, minerales, objetos, entre otros, no tienen -que yo sepa- "actuar social".

Por tanto, situando al hombre como el único ser que ejercerá el "actuar social", la responsabilidad social siempre estará referid a él y a toda organización o actividad que contenga la presencia de él. Toda la gama de derivaciones del actuar social y de un actuar responsable parte del hombre, de su unicidad, y desde ahí, responsabilidad social no significa nada distinto asu capacidad de mirar, considerar y respetar al otro. Al otro en su sentido más genérico, incluyendo aquí todo lo que lo rodea, es decir, no sólo los "seres sociales", sino también el medio que lo circunda y dónde se desenvuelve, o sea el espacio donde vive.

Una de las confusiones permanentes hoy en día es creer que la responsabilidad social sólo se refiere al actuar de la empresa, dejando fuera a la persona, y a las demás organizaciones. Todos debemos ser socialmente responsables. Primero como individuos, posteriormente en nuestros roles de padres, vecinos, ciudadanos, empleados, profesionales, etc. Toda agrupación que involucre y/o agrupe personas en su gestión, también debe serlo, llámese empresa, gobierno, ministerio, ONG, colegio, iglesia, comunidad, vecindad, municipalidad, etc. Otra gran confusión o miopía es creer que la responsabilidad social es sólo filantropía. El ser socialmente responsable va más allá, porque implica una actitud mucho más productiva, propositiva y asociativa. No tiene que ver solamente con la acción de dar.

Finalmente, y yendo al origen y sentido de todo lo planteado y de todo lo que está moviendo la idea de la responsabilidad social, si nos detenemos y reflexionamos a lo que estamos aludiendo con ella, no es más que al operar amoroso de todo el tejido social. Sí hay que tener claro que todos quienes participan en éste son responsables de actuar con respeto, cuidado, colaboración y entrega, y no solamente debe ser la empresa la llamada a hacerlo. Tampoco la empresa deberá creer o entender que su comportamiento de responsabilidad social es sólo una estrategia de marketing y construcción de imagen hacia fuera, sino muy por el contrario, sus prácticas deberán comenzar con sus propios empleados.

Si queremos realmente trabajar y pensar en grande en relación con la responsabilidad social, el llamado es que cada uno de nosotros se pregunte y se observe en su actuar de entrega, respeto y amor por el otro, y por todo lo que tiene contacto con su quehacer cotidiano.

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